Hitler en su defensa

En su intervención, Hitler mostró informes de su médico personal, Theodor Morell, que documentan síntomas avanzados de Parkinson, fuertes dolores digestivos, insomnio y una dependencia a más de 30 medicamentos diarios. Alegó que, en sus últimos años, no tenía pleno control de sus decisiones, y que muchos de sus actos fueron influenciados por su deterioro neurológico y la presión extrema del conflicto

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